Miercoles 21 de Abril del 2021

La Calenda o Pregón de Navidad

La Santa Misa de la Solemnidad de la Natividad del Señor se da inicio con el canto del anuncio de la navidad que puede usarse en cualquier iglesia en la que se celebre la Misa de Navidad.

 

El Anuncio de Navidad, que también se llama Calenda por sus primeras palabras, es un texto que se encuentra en el Martirologio Romano, y que puede ser cantado o leído antes de la misa en todas las iglesias del mundo, a manera de pregón navideño.

 

Este anuncio permaneció vivo durante muchos siglos en los monasterios, en donde significaba el último instante del Adviento. Desde 2001 ha vuelto a ser propuesto por el Martirologio Romano para todas las celebraciones.

 

Este pregón, que se canta o se proclama con solemnidad, es un compendio de la historia de la humanidad que espera la salvación realizada en Cristo. Como un último grito del Adviento se contemplan la creación, la alianza y la promesa de salvación que, tras el diluvio, se concreta en la llamada al patriarca Abraham y el éxodo del Pueblo acaudillado por Moisés. El texto litúrgico incorpora la vocación de todos los pueblos con una interesante referencia al calendario de los griegos y romanos, culturas en la que se acogió históricamente el acontecimiento de la Encarnación.

 

Como aceptación de la Verdad es costumbre hacer una genuflexión al final del Solemne Anuncio, para expresar la adoración de la comunidad cristiana ante el insondable Misterio de Cristo: Dios asume la realidad de nuestra carne.

 

El texto de la Calenda en español es el siguiente:

 

“Octava Calenda de Enero. Luna… [cambia cada año la indicación de la luna; en 2020 será décima]. Habiendo transcurrido innumerables años desde la creación del mundo, cuando en el principio Dios creó el cielo y la tierra y formó al hombre a su imagen; pasados siglos y siglos desde que, tras el diluvio, el Altísimo puso en las nubes su arco como signo de alianza y paz; en el siglo veintiuno desde que Abraham, nuestro padre en la fe, salió de Ur de los Caldeos; transcurridos trece siglos desde que el Pueblo de Israel fue guiado por Moisés para salir de Egipto; cerca del año mil desde que David fue ungido rey; en la sexagésima quinta semana de la profecía de Daniel; en la centésima nonagésima cuarta Olimpíada; en el año setecientos cincuenta y dos desde la fundación de Roma; en el año cuadragésimo segundo del imperio del César Octaviano Augusto, estando todo el mundo en paz, Jesucristo, eterno Dios e Hijo del Eterno Padre, queriendo santificar el mundo por su advenimiento, fue concebido por obra del Espíritu Santo, y transcurridos nueve meses después de ser engendrado, en Belén de Judea nació de la Virgen María hecho hombre. La Natividad de Nuestro Señor Jesucristo según la carne.”