Jueves 24 de Septiembre del 2020

Te Deum: Origen e Historia

Es un cántico de acción de gracias a Dios que se realiza en los momentos más importantes de la vida de la Iglesia y de un país. La celebración del Te Deum tiene sus orígenes en el siglo IV y es un Canto de gratitud y de profesión de fe. Las palabras Te Deum significan «A ti, oh Dios», y en nuestro país en esta ceremonia la Iglesia agradece y pide a Dios por la patria, en presencia de las más altas autoridades de las ciudades o regiones.

 

El “Te Deum” es atribuido a san Ambrosio y a san Agustín con ocasión del bautismo de este último por el primero, en el año 387 en la catedral de Milán.

 

Se trata de un himno muy venerable, reservado a lo largo de la historia para agradecimientos especiales (después de una guerra, al terminar una sequía o una plaga, al elegir un nuevo papa, etc). Muchos compositores (Haydn, Mozart, Berlioz) le han puesto música.

Actualmente el papa lo reza solemnemente cada 31 de diciembre, para dar gracias a Dios por el año que termina. También se canta en las grandes solemnidades.

 

En latín:

Te Deum laudamus: te Dominum confitemur.
Te æternum Patrem omnis terra veneratur.
Tibi omnes Angeli; tibi cæli et universæ Potestates;
Tibi Cherubim et Seraphim incessabili voce proclamant:
Sanctus, Sanctus, Sanctus, Dominus Deus Sabaoth.
Pleni sunt cæli et terra maiestatis gloriæ tuæ.

 

Te gloriosus Apostolorum chorus,
Te Prophetarum laudabilis numerus,
Te Martyrum candidatus laudat exercitus.
Te per orbem terrarum sancta confitetur Ecclesia,
Patrem immensæ maiestatis:

 

Venerandum tuum verum et unicum Filium;
Sanctum quoque Paraclitum Spiritum.

 

Tu Rex gloriae, Christe.
Tu Patris sempiternus es Filius.
Tu ad liberandum suscepturus hominem,
non horruisti Virginis uterum.

 

Tu, devicto mortis aculeo,
aperuisti credentibus regna caelorum.
Tu ad dexteram Dei sedes, in gloria Patris.
Iudex crederis esse venturus.

 

Te ergo quaesumus, tuis famulis subveni:
quos pretioso sanguine redemisti.
Aeterna fac cum sanctis tuis in gloria numerari.

 

(Posteriormente se añadió esta parte, con fragmentos de Salmos:)

 

Salvum fac populum tuum, Domine, et benedic hereditati tuae.
Et rege eos, et extolle illos usque in aeternum.
Per singulos dies benedicimus te;


Et laudamus Nomen tuum in saeculum, et in saeculum saeculi.
Dignare, Domine, die isto sine peccato nos custodire.
Miserere nostri Domine,
miserere nostri.
Fiat misericordia tua, Domine, super nos,
quemadmodum speravimus in te.
In te, Domine, speravi: non confundar in aeternum.

 

En español

A ti, oh Dios, te alabamos,
a ti, Señor, te reconocemos.
A ti, eterno Padre,
te venera toda la creación.

 

Los ángeles todos, los cielos
y todas las potestades te honran.
Los querubines y serafines
te cantan sin cesar:

 

Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios de los ejércitos.
Los cielos y la tierra
están llenos de la majestad de tu gloria.

 

A ti te ensalza el glorioso coro de los apóstoles,
la multitud admirable de los profetas,
el blanco ejército de los mártires.

 

A ti la Iglesia santa,
extendida por toda la tierra,te aclama:
Padre de inmensa majestad,
Hijo único y verdadero, digno de adoración,
Espíritu Santo, defensor.

 

Tú eres el Rey de la gloria, Cristo.
Tú eres el Hijo único del Padre.
Tú, para liberar al hombre,
aceptaste la condición humana sin desdeñar el seno de la Virgen.

 

Tú, rotas las cadenas de la muerte,
abriste a los creyentes el Reino de los Cielos.
Tú sentado a la derecha de Dios
en la gloria del Padre.

 

Creemos que un día has de venir como juez.

 

Te rogamos, pues, que vengas en ayuda de tus siervos,
a quienes redimiste con tu preciosa sangre.
Haz que en la gloria eterna
nos asociemos a tus santos.

 

Salva a tu pueblo, Señor,
y bendice tu heredad.
Sé su pastor
y ensálzalo eternamente.

 

Día tras día te bendecimos
y alabamos tu nombre para siempre,
por eternidad de eternidades.

 

Dígnate, Señor, en este día
guardarnos del pecado.
Ten piedad de nosotros, Señor,
ten piedad de nosotros.

 

Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti.
En ti, Señor, confié,
no me veré defraudado para siempre.

 

EN CHILE: CEREMONIA PATRIA CON MÁS DE 200 AÑOS DE HISTORIA

 

En 1811, José Miguel Carrera solicitó a la autoridad eclesiástica de la capital que celebrara una Acción de Gracias para conmemorar el primer aniversario de la Junta Nacional de Gobierno. Solicitud que reiteró en 1812, según consta en una histórica carta cuya reproducción se conserva actualmente en la oficina del Arzobispo de Santiago.

 

Luego, cuando se luchaba por confirmar la independencia de Chile en los campos de batalla, se ofreció a Dios un Te Deum para el caso que esa independencia se produjera. Así pues, desde 1818 se celebra el Te Deum cada 18 de septiembre.

 

En sus primeros años el Te Deum se celebraba al final de la Misa. Solo a partir de 1870, y a petición del entonces Ministro de Culto, Miguel Luis Amunátegui, se comenzó a celebrar sin Eucaristía. En 1925, año en que se separó constitucionalmente la Iglesia del Estado, y el mismo 18 septiembre en que entraba en vigor el nuevo texto constitucional, el Te Deum fue celebrado de la misma manera que lo había sido con anterioridad, en presencia de las máximas autoridades del país. Los obispos entonces dijeron que si bien la Iglesia podía separarse del Estado, eso no implicaría que pudiera separarse nunca del pueblo de Chile… Y es que el Te Deum simboliza, más allá de las disposiciones institucionales, el profundo sentimiento religioso del pueblo de Chile y el compromiso de las distintas confesiones religiosas con el bienestar de la Patria.

 

UNA CELEBRACIÓN INTERRELIGIOSA

 

En 1971 el entonces Arzobispo de Santiago, el Cardenal Raúl Silva Henríquez, invitó a obispos y pastores de otras iglesias cristianas a participar con sus oraciones en esta ceremonia, accediendo así a una solicitud del entonces Presidente de la República, el Dr. Salvador Allende, que curiosamente era agnóstico. “Tedeum ecuménico que yo solicité, y lo hice porque he sido educado en el respeto a todas las creencias, y lo hice, porque sé que la mayoría del pueblo chileno es católico y yo tengo la obligación de respetar su fuero íntimo. Ha sido la demostración más clara del respeto a todas las creencias y fundamentalmente, el respeto de un hombre que no profesando una fe, como yo, tiene por el derecho y la fe de los demás”, señaló el Presidente en ese entonces.

 

Por esta razón, el Te Deum cuenta desde entonces con la participación de representantes de las iglesias Ortodoxa, Luterana, Anglicana, Metodista y Evangélica, entre otras. El carácter ecuménico se ha ampliado al de una celebración interreligiosa, ya que también adhieren representantes de las comunidades judía y musulmana.

 

La tradición del Te Deum se ha mantenido ininterrumpida, incluso en medio de difíciles crisis históricas. Solo en 1973, la denominación “Acción de Gracias” cambió por el de «Oración por la Patria», ya que se efectuó una semana después del quiebre institucional, y en esa oportunidad el Cardenal Silva Henríquez oró de manera particular por todos los fallecidos y el porvenir del país. Dicha liturgia se realizó en el templo de la Gratitud Nacional.